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lunes, 7 de marzo de 2016

15 DE ABRIL DEL 2016. ESTRENO DE EL MAESTRO Y LA NINFA. FOTOS DEL ENSAYO.

EL MAESTRO Y LA NINFA

ESTRENADO CON ÉXITO NOTABLE 
VIERNES 15 DE ABRIL DEL 2016. 
LUGAR: SALA TITO JUNCO.  
COMPLEJO CULTURAL BELTOLT BRECHT 
HORARIOS HABITUALES. TRES SEMANAS
                                         
ELENCO: MIRTHA LILIA PEDRO CAPO
                                                                DIAVEN MOLINA VALERA




sábado, 31 de agosto de 2013

ISABEL CRISTINA HAMZE: LA TERRIBLE PARADOJA DE LA VIDA (NOTAS AL PROGRAMA, EL CERCO)

ESTRENADO EL 20 DE SEPTIEMBRE DEL 2013 EN EL SOTANO K /25 Y 27.VEDADO
ÉXITO DE PUBLICO Y CRITICA
EN EL 2014 ESTA OBRA VIAJÓ A OPORTO 
Con un elenco de lujo: Mirtha Lilia Pedro Capo (Estudiante), 
Yenglys Veliz Betancourt (Lina), Rogel Rodríguez Ramírez (Hombre de Arena). 
Escenografía y vestuario a cargo de Amílkar Feria. 
Dramaturgia, puesta en escena, y dirección general: Rubén Sicilia.



Quizás muchos puedan reconocer a Rubén Sicilia como un apasionado defensor de las dicotomías. Ese juego de roles está presente desde Prisionero y verdugo, el primer estreno de Teatro del Silencio. Sin embargo, el director no se conforma con presentar los opuestos, sino que se esmera en fusionarlos para revelar la terrible paradoja de vida. Lo cruel y lo poético, el dolor y el placer se mezclarían en aquel espectáculo fundacional que dejara las marcas de una estética que se ha ido perfilando con los años.
   Teatro del Silencio seguiría en la búsqueda de los caminos divididos, de los claroscuros, de los unos y los otros, de los patriotas y los apátridas, de la palabra y del silencio, del presente y del pasado. Los siguientes estrenos Juicio y condena pública de Charlotte CordayLa pasión de Juana de Arco Huellas de Caín dan vida a personajes controvertidos que desde su antiquísimo lugar en la memoria incitan al dramaturgo a cuestionar los devaneos actuales. Aún persiste en El cerco esa connotación extrañamente mítica, filosófica y existencial de los montajes anteriores, sin embargo el director parece situar la mirada en el futuro. Sicilia se niega a hablar del presente desde el presente mismo y se lanza a presagiar el horizonte como el ojo del águila adivina la presa.
   Más allá de una visión apocalíptica de los días que vendrán, creo que Rubén Sicilia nos provoca una vez más con esa dualidad que tiene cada una de sus puestas. Ese aliento contradictorio que nos hace pensar en Charlotte como heroína y asesina, en Juana de Arco como santa y guerrera o en Caín como hermano y traidor. Es lo que convierte El cerco en una obra tan feroz como poética.
El cerco puede ser también un espacio de libertad, una manera de reinterpretar la realidad y asumirla desde el campo de batalla, como quien alza la bandera de la paz con un grito de guerra, como quien se resiste a perder las utopías y por eso juega a matarlas en el teatro. De eso se trata, de la terrible paradoja de vida.

Agradecemos a todos los que tengan a bien divulgar este mensaje. Estamos abiertos a toda institución, festival o persona interesada en contactar con nosotros para posibles funciones o intercambios.
Contacto: Rubén Sicilia (diario), o en Google: Teatro del Silencio 

martes, 6 de agosto de 2013

EL CERCO: ESTRENO MUNDIAL EL 20 DE SEPTIEMBRE DEL 2013

El Grupo Teatro del Silencio anuncia el estreno de El cerco para el próximo 20 de septiembre del 2013. Sugestiva y provocadora, esta obra de pequeño formato aborda las relaciones de transgresión en la contemporaneidad. Esta nueva propuesta del Teatro de la Crueldad tendrá lugar en la habanera sala de teatro El Sótano (K e/ 25 y 27, Vedado) durante las dos últimas semanas de septiembre y las dos primeras semanas de octubre en los horarios habituales de viernes, sábado y domingo.
Elenco:
Mirtha Lilia Pedro Capó es el Estudiante
Yenli Veli es Lina
Rogel Rodríguez es el Hombre de Arena
Escenografía y vestuario: Amílcar Feria
Dramaturgia, puesta en escena, y dirección general: 
Rubén Sicilia


viernes, 19 de julio de 2013

lunes, 15 de julio de 2013

EL CERCO. PRÓXIMO ESTRENO DEL GRUPO TEATRO DEL SILENCIO

Cortesía de Lourdes M. Benítez Cereijo


Los actores del grupo Teatro del Silencio.
De izquierda a derecha Mirtha Lilia Pedro (El Estudiante),
Roger Rodríguez (El Hombre de arena) y Yenly Veliz (Lina).
Foto: Roberto Ruiz


T
res personajes: El Estudiante, Lina y el Hombre de arena. Un basurero. Relaciones antagónicas: oprimidos-opresores, violencia-ternura. Espacio que se arma y recompone. Ruptura poética con respecto a códigos anteriores. Exploración existencial a través de la responsabilidad individual. Son algunos de los elementos que distinguen la obra El cerco, el nuevo proyecto que prepara el grupo Teatro del Silencio, bajo la tutela del dramaturgo y director del grupo, Rubén Sicilia:
   “Esta es una pieza muy intensa que se mueve en las claves de lo que se conoce como teatro de la crueldad, realismo sucio, teatro pánico... Se centra en todas esas corrientes y dimensiones. Es un texto que escribí entre 1989 y 1991, y que tiene una vigencia y actualidad que me sorprende”, asegura el director.
   En efecto, si algo transmite El cerco es la sensación de asfixia y desesperación en un ambiente de desorden, donde las acciones se desarrollan en medio de un basurero. Es ahí que los personajes se quebrantan o profanan mutuamente y muestran en diversos matices las relaciones dominador-dominado, opresor-oprimido.
   Si bien es potente la presencia de la crueldad, desde los primeros momentos también se percibe el otro extremo. “Al mismo tiempo que el texto tiene dureza y una direccionalidad con eso que llamamos crisis contemporánea, hay mucha ternura en la obra. Se manifiestan los dos planos de intensidad. Los personajes, por su parte, son muy humanos, son arquetipos, y pienso que esto es lo que le puede dar una ganancia secundaria a la pieza, pues el espectador va a entrar, a visitar, a viajar a través de personajes con los cuales se puede identificar”, explica el escritor.
   Para Rubén Sicilia, la pieza marca un punto de viraje con respecto al desempeño anterior del conjunto: “Hay una diferencia abismal, sobre todo a nivel dramatúrgico. Estamos renovando códigos y viajando a una zona desconocida. Vicente Revuelta, que fue mi maestro, nos enseñaba a crear una ruptura poética con respeto al código anterior que se había explorado. Y aquí se manifiesta tanto en el texto como en la puesta en escena.
   «En el primero más que en la segunda, porque hay personajes que no tienen nada que ver con aquellos históricos que había abordado anteriormente en montajes como La pasión de Juana de Arco o Juicio y condena.
   «También hay una exploración en las claves de las relaciones interpersonales como la violencia, la ternura, el desgarramiento existencial de la persona actual. Eso tratamos de realizarlo de un modo anatómico y fisiológico, para poder, efectivamente, penetrar tanto en nuestros ángeles como en nuestros demonios.
   «Desde el punto de vista de la puesta en escena se incluyen parles como escenografía básica, lo cual fue propuesto por una actriz, para armar, reordenar y recomponer el espacio. Esto nos llevó a una propuesta gestual, corporal y poética, que aunque continúa nuestra línea de lo no verbal, de lo gestual y corporal, establece un nuevo idioma o lenguaje».
   El elenco está conformado por Mirtha Lilia Pedro (El Estudiante), Yenly Veliz (Lina) y Roger Rodríguez (El Hombre de arena). Mirtha, como ya apuntamos, interpreta a El Estudiante, un personaje masculino que está enamorado de Lina y la sigue a todas partes. Este “es un romántico que ve siempre solución a los problemas de la vida y cree que él puede ser parte de ella. Aunque con anterioridad la actriz había dado vida a un personaje masculino, particularmente este le ha resultado muy complicado. Mi personaje es defensor de que la salvación siempre es posible. Él es el soñador, el utopista, y dar la masculinidad orgánicamente, desde la ternura que lo caracteriza, puede crearte muchas dificultades. El Estudiante es muy suave, por eso debo cuidar el equilibrio entre lo masculino y lo tierno, no puedo pasar esa frontera porque perdería credibilidad”.
   Por su parte, Roger Rodríguez encarna lo más negativo y cruel. El Hombre de arena representa al tipo explotador, cizañero, dañino, el que manipula de la forma más cruda e hiriente posible: “Al principio”, sigue diciendo Sicilia, “me sentí muy raro, porque no soy así para nada, y a veces resulta difícil incorporar esos sentimientos y actitudes. He tenido que buscar mucho en mi yo interior, para asumir y explotar esta personalidad”.
 
 El cerco desnuda la eterna lucha de poderes desde ángulos diversos. Los personajes, que están en una situación de encierro sobre sí mismos, tejen un eje particular donde intentan «mostrar la responsabilidad individual con respecto al desarrollo o no de las cosas», precisa el autor. ¿Por qué esperar tanto tiempo para montar El cerco?, le preguntamos: 
   "En algún momento reflexioné sobre si la obra era necesaria o no. Como todo director traté de buscar paralelos con la realidad del momento. Pienso que ahora significa una indagación existencial, y que da continuidad a ese periplo que veníamos haciendo de entrar en la realidad vivencial del hombre contemporáneo.
   Tampoco podemos perder de vista que justo ahora en el mundo hay un avance notable de las corrientes literarias o escénicas de teatro de la crueldad y realismo sucio, lo cual refleja que el termómetro de la vida se ha localizado precisamente de esa manera.








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